Compra, refinanciación y retirada de efectivo
Nuestras opciones de préstamos convencionales ofrecen los precios más agresivos del sector. No importa el tamaño de su solicitud de financiación, nuestra empresa le apoyará en cada fase de la transacción.
Sea cual sea la solicitud de préstamo, la forma en que expongas tu caso puede marcar la diferencia.
Condiciones del programa
LFCP es una consultora especializada en inmuebles comerciales que cuenta con socios financieros en todo el país. No somos un prestamista directo ni un banco.
Preguntas frecuentes
Los préstamos CRE convencionales pueden utilizarse para comprar nuevos locales comerciales, refinanciar préstamos existentes o sacar capital de un local comercial.
Pago inicial: Por lo general, los prestatarios deben realizar un pago inicial, que puede oscilar entre el 20 % y el 40 % del precio de compra del inmueble, aunque esto puede variar en función de la entidad crediticia y de las condiciones concretas de la operación.
Tipos de interés: Pueden ser fijos o variables. Los tipos fijos se mantienen constantes durante toda la vigencia del préstamo, mientras que los tipos variables o ajustables pueden variar en función de las condiciones del mercado.
Amortización: Los préstamos inmobiliarios comerciales convencionales suelen tener un plazo de amortización de entre 20 y 30 años, aunque la duración del préstamo sea más corta. Esto se traduce en cuotas mensuales más bajas, pero puede dar lugar a un pago final mayor al término del plazo del préstamo.
Las entidades crediticias evaluarán tanto la estabilidad financiera del solicitante como la viabilidad del inmueble.
Índice de cobertura del servicio de la deuda (DSCR): un indicador clave en los préstamos comerciales. Mide los ingresos operativos netos (NOI) anuales del inmueble en relación con el servicio anual de la deuda. Las entidades crediticias suelen buscar un DSCR superior a 1,2, lo que indica que el inmueble genera ingresos suficientes para cubrir los pagos del préstamo.
Índice préstamo-valor (LTV): La relación entre el importe del préstamo y el valor de tasación del inmueble. Un LTV habitual para un préstamo inmobiliario comercial convencional suele oscilar entre el 65 % y el 80 %.
Solvencia: Se analizarán minuciosamente la puntuación crediticia, los estados financieros y el historial empresarial del solicitante.
Garantía: La vivienda que se financia suele servir como garantía del préstamo. Si el prestatario incumple el pago, la entidad crediticia puede adquirir la propiedad mediante una ejecución hipotecaria.
Además de los intereses, los prestatarios pueden tener que hacer frente a diversas comisiones, como las de apertura, tasación y posibles penalizaciones por pago anticipado si cancelan el préstamo antes de tiempo.
Estabilidad: Con los préstamos convencionales a tipo fijo, los prestatarios tienen cuotas mensuales predecibles.
Acumulación de patrimonio: Con el paso del tiempo, los prestatarios van acumulando patrimonio en la vivienda a medida que van amortizando el préstamo.
Pagos globales: Si la duración del préstamo es inferior a su plazo de amortización, los prestatarios deben estar preparados para realizar un pago global elevado al final del mismo, o bien considerar opciones de refinanciación.
Refinanciación: Es posible que las condiciones al final del plazo del préstamo no sean tan favorables como en el momento de su contratación, lo que supone un riesgo para quienes estén planteándose una refinanciación.
Un préstamo inmobiliario comercial convencional es un producto financiero fundamental para los inversores y las empresas del sector inmobiliario comercial. Aunque ofrece estabilidad y la oportunidad de acumular patrimonio, los prestatarios deben estar preparados para cumplir sus requisitos y afrontar los posibles retos que puedan surgir al final del plazo. Como siempre, consultar con profesionales financieros o entidades crediticias puede ayudar a aclarar cuál es el mejor producto de préstamo para una situación concreta.